Saturday, November 04, 2006

Ecología política
La propuesta que hace Enrique Leff sobre la ecología política resulta interesante porque no sólo se queda en el discurso sobre medio ambiente, sustentabilidad, sino que va más allá analizando dicho discurso, las implicaciones qué tiene éste en el campo social. Además, muestra otra forma en que se ha aplicado la política ambiental y la manera en que ha sido reelaborada dentro de las sociedades marginales, provocando un pensamiento más crítico y el surgimiento de movimientos sociales. Dentro de los científicos sociales se genera una nueva visión a partir de la alternancia entre las diferentes disciplinas en donde la ética adquiere un mayor sentido.
En el caso de Chiapas, los movimientos sociales tienen como principal reclamo el control de su territorio para su cuidado, distribución y organización de los recursos naturales, aunque su lucha ha tenido muchos obstáculos por parte del gobierno federal y estatal, ya que no quieren otorgar ni reconocer su autonomía por cuestiones políticas.
Por otro lado, las organizaciones no gubernamentales tienen un papel importante dentro del conflicto ambiental, ya que el manejo de un doble discurso ha hecho que vayan perdiendo legitimidad dentro de la sociedad.
En resumen, lo que valdría la pena preguntarse, es ¿hasta dónde es posible que el control del territorio permita mantenerse alejado de las tentaciones de la mercantilización ambiental, si como dice Wallerstein están insertas dentro del sistema mundo? o ¿será más bien que la forma de administrar los recursos naturales y culturales en el mercado está organizado por los mismos grupos sociales en beneficio de la comunidad, cuidando y previendo los efectos negativos de dicha mercantilización?
Creo que lo conveniente es pensar en cómo las sociedades marginadas y explotadas ambientalmente, al tomar conciencia del problema, están desarrollando nuevos mecanismos para contarrestar este fenómeno, que al final de cuentas no sólo los afecta a ellos sino a toda la humanidad y los científicos sociales deberíamos de tener una mayor presencia en este proceso.
Leff, Enrique (2004) Racionalidad ambiental: la reapropiación social de la naturaleza. México: Siglo XXI.

Monday, October 23, 2006


¿Habrá grupos sin sinergia?

La pregunta acerca de cuál es la diferencia entre un grupo con sinergia y uno sin ella podría responderse de manera sencilla, tal como lo hace Corning con el ejemplo de Igorot de Filipinas. Decir que uno sin sinergia es más individualizado y su sociedad más sencilla, mientras que uno con ella está mejor organizado y su sociedad se vuelve más compleja a manera de evolución y como producto de la cooperación humana, ya no es útil para las Ciencia Sociales.
Más bien creo que valdría la pena preguntarse si ¿hay grupos sin sinergia? o ¿De qué manera son afectados aquellos grupos “sin sinergia”?
Está claro que las sociedades no están (ni nunca lo han estado) cerradas ni aisladas unas de otras, que dentro de ellas existen grupos sociales que interactúan no siempre de manera armoniosa, sino con tensiones, en determinado tiempo y espacio. Esto nos muestra que las sociedades no siguen una evolución unilineal como producto de la sinergia (de acuerdo con lo planteado por Corning), sino más bien que todas las sociedades son complejas y tienen desarrollos distintos, como producto de las relaciones sociales que se establecen entre los grupos humanos que la integran. Dichos grupos se organizan, comparten objetivos comunes, tienen diferencias entre ellos e incluso toman decisiones que afectan de alguna manera al resto de la sociedad.
Como ejemplo expondré brevemente el conflicto religioso en Chamula que llegó a su momento más critico en la década de 1990. Como lo muestran una gran variedad de estudios antropológicos[1], Chamula era un pueblo en donde predominaba la religión católica. Para realizar las fiestas religiosas era necesaria una organización no sólo por parte de los mayordomos, sino también del resto del pueblo. Dichas fiestas generaban trabajo no remunerado económicamente, gastos y alcoholismo.­­
Estas prácticas religiosas se mantuvieron sin mayor problema— lo cual no quiere decir que no los hubiera en el interior, sobre todo, en la elección y aceptación del cargo de mayordomo— hasta que la presencia de grupos no católicos se hizo más notoria, así como su renuencia a participar en las fiestas, originando un conflicto entre ambos y reflejado a través de la expulsión del pueblo.
Esta era una de las explicaciones que se daban sobre dicho conflicto, pero en el fondo no era sólo de carácter religioso, sino también político y económico.
Durante esta década las expulsiones fueron frecuentes y cada vez más violentas. El grupo de católicos se mantuvo dentro de Chamula, organizado y tomando decisiones que afectaron tanto a la sociedad local como regional, mientras que el grupo de no católicos tuvo que buscar nuevos asentamientos en los pueblos y ciudades vecinas. Tal es el caso de San Cristóbal, donde ocuparon las orillas de la ciudad, creando nuevas formas de organización y transformando no sólo la forma de vida social, política y económica de los expulsados, sino del resto de la población.

Bibliografía
Corning, Peter (1998) The Synergism Hypothesis. On the Concept of Synergy and It's Role in the Evolution of Complex Systems. Journal of Social and Evolutionary Systems, 21(2).
Pozas, Arciniega, Ricardo: Chamula. Un pueblo indio en los Altos de Chiapas, México, INI, 1977.
Viqueira, Juan Pedro:
“Los altos de Chiapas: una introducción general”, en Chiapas, los rumbos de otra historia, CIESAS-UNAM, México 2002.“Los peligros del Chiapas imaginario”, en Letras Libres, No 1, México, 1999.
[1] Entre los que podemos encontrar la etnografía de Ricardo Pozas y algunas referencias sobre el tema hechas por Juan Pedro Viqueira en Chiapas los tumbos de otra historia y Los peligros del Chiapas imaginario, entre otros.

Friday, October 13, 2006


LA UNIDAD DE ANÁLISIS EN CIENCIAS SOCIALES

La importancia de utilizar una unidad de análisis dentro de los trabajos de investigación en Ciencias Sociales, es porque nos permite delimitar nuestra realidad a estudiar no sólo en cuanto a estructura, actores sociales, etc., sino también en tiempo y espacio.
La propuesta de Wallerstein para analizar el sistema mundo, es decir, comprender las dinámicas de la “economía-mundo capitalista” como un “sistema social total”, desde la perspectiva histórica resulta interesante, ya que le permite moverse sobre tres ejes: el sistema económico, político y el cultural, en los cuales se basa cualquier sociedad, en un tiempo y espacio determinado.
Él considera al sistema mundo como una unidad de análisis, la cual:
<…> “tiene fronteras, estructuras, grupos miembros, reglas de legitimación, y coherencia. Su vida está compuesta de las fuerzas conflictivas que lo mantienen unido por tensión y lo desgarran en tanto cada grupo busca eternamente remoldarlo para su ventaja. Tiene las características de un organismo, es decir, tiene una vida útil en la cual sus características cambian en algunos aspectos y permanecen estables en otro…La vida dentro de él es en gran parte autónoma, y la dinámica de su desarrollo es en gran parte interna”.[1]
En este caso, Wallerstein crea el término “sistema mundo” porque le permite hablar sobre un hecho en específico (economía mundo capitalista) dentro de un contexto mundial, así como las transformaciones que éste ha tenido en distintos momentos históricos. Este tipo de análisis a nivel global ha sido una de las cuestiones criticadas a su trabajo, aunque no deja de ser un importante aporte teórico dentro de las ciencias sociales.
Existes otros tipos de unidad de análisis tales como la comunidad, municipio, pueblo, región, los cuales nos permiten comprender los fenómenos sociales de manera local o regional. A través del tiempo dichos conceptos se han ido reformulando de acuerdo los avances teóricos. Por ejemplo, en un principio se hablaba de comunidad como una unidad cerrada, aislada, rural, que tenía un espacio geográfico delimitado. Esta definición fue fuertemente cuestionada y aunque se ha discutido mucho no hay una definición exacta y por lo tanto se le utiliza de acuerdo a ciertas condiciones de la realidad que se estudia. Este mismo proceso de discusión sucedió con los otros conceptos. Aunque estas unidades son utilizadas en estudios locales o regionales, no quiere decir que no nos permitan mostrar su relación con contextos más amplios.
A continuación expongo un ejemplo de cómo nos pueden ser útiles estas unidades y la importancia de la perspectiva histórica de la que habla Wallerstein.
En este caso expondré, brevemente, una parte de la historia de la región del norte de Chiapas, y específicamente la de Yajalón. Este texto forma parte de los resultados de mi tesis de licenciatura cuyo tema fue El café en Yajalón: cambio social en una región cafetalera, la cual tuvo como objetivo plantear, a partir del contexto histórico-social y de la noción de campo de poder en el sentido en que lo plantea Roseberry, entendido como el conjunto de relaciones sociales que se establecen entre individuos situados en diferentes posiciones dentro del campo (clase social, propiedad, etc.) en determinado momento histórico. El campo social particular está conectado dentro de un campo social más amplio a través de relaciones sociales, las cuales están marcadas por una constante tensión, lo que hace que éste en determinado momento se desarticule y transforme en otro.[2]
Es a través de esta noción de campo cómo comprendo la transformación de Yajalón como pueblo rural sin relevancia económica y política en la región antes del reparto agrario en un centro comercial después de éste, teniendo como eje principal el comercio del café.

El café en Yajalón.Cambio social en una región cafetalera.
El municipio de Yajalón se encuentra al noreste del estado de Chiapas, a 246 Km. de la capital, y por su extensión territorial (109.3 km2) es uno de los municipios más pequeños del estado. Se encuentra delimitado al norte por los municipios de Tila y Tumbalá; al sur y oriente por Chilón; al poniente por los de Sabanilla, Tila y una pequeña fracción de Simojovel.
En cuanto a su fundación Jan de Vos escribió en el libro Fray Pedro Lorenzo de la Nada que Yajalón fue fundado en 1564 con indios tzeltales trasladados desde Ocot por este fraile y otros compañeros dominicos (De Vos: 1980:31).
Existe poca bibliografía en la que se pueda encontrar más datos sobre este lugar desde su fundación hasta la actualidad, aunque existen algunos que han mostrado una pequeña parte de la historia de Yajalón y las condiciones económicas, políticas, sociales y religiosas que se desarrollaron en el lugar, así como la región en general desde finales del siglo XIX. En cuanto al aspecto económico se sabe que la región estuvo influenciada en gran medida por la instauración de fincas cafetaleras de capital norteamericano y alemán, principalmente, a fines del siglo XIX[3], las cuales fueron impulsadas por las ventajas económicas ofrecidas por la política del gobierno federal, Porfirio Díaz, y estatal, Emilio Rabasa y otros gobernadores rabasistas (Benjamín: 1990: 59).
Antes de la formación de estas empresas Yajalón sólo era una villa pequeña y rural. En las descripciones de algunos viajeros extranjeros[4], que exploraron la región a mediados del siglo XIX, a éste se le menciona sólo como punto de referencia en cuanto a condiciones favorables del camino que comunica a San Cristóbal con Tumbalá. Juan Pedro Viqueira en su libro Encrucijadas Chiapanecas, nos habla de este camino no sólo como vía cómoda por el que circulaban los viajeros, sino también mercancías y comerciantes que iban de Ciudad Real hacia Tacotalpa, Tabasco.[5]
Otra breve descripción sobre este pueblo es la aportada por Fray Pedro Piñeira en 1748. En ésta se menciona el lugar en el que está situado y las condiciones geográficas del mismo. En cuanto a la producción, Fray Pedro dice que sólo cultivaban maíz, frijol, chile, etcétera, aunque también hacían petates, jabón, ollas, que llevaban a vender a los pueblos vecinos.[6]
Como vemos, Yajalón y otros pueblos de la región, no estaban exentos de los intercambios comerciales desde la época colonial, movidos principalmente por el pago de tributos. Su producción se basaba en cultivos de consumo propio, de los cuales una parte era vendida para obtener dinero u otro tipo de mercancías. A esto es lo que se le conoce como un tipo de economía de autoabasto[7], que va a ser desplazada por el cultivo de café en las fincas a finales del siglo XIX.
Una vez que estas empresas cafetaleras se establecieron surgieron cambios importantes en las relaciones sociales y comerciales dentro de la zona y fuera de ella. Por un lado, estaban los extranjeros dueños o administradores de las fincas, quienes se encargaban de organizar el transporte del café hacia los puertos de embarque, ya sea hacia Tapijulapa o Salto de Agua para sacarlo por Tabasco y de allí enviarlo a Estados Unidos o Alemania. Por otro lado, los indígenas choles y tzeltales de la región que poco a poco se iban integrando al trabajo asalariado en el cultivo del grano, en muchos casos por falta de tierra; sin embargo también se mantuvieron asentamientos dispersos de indígenas cuya producción (maíz, chile, frijol, etcétera.) se orientaba al autoconsumo. Pero también, había trabajadores ladinos, que hablaban español y se desempeñaban como capataces, arrieros o empleados de confianza dentro de las fincas. En este último grupo también existían comerciantes ambulantes, provenientes en su mayoría de Comitán y San Cristóbal, que llegaban a las fincas a vender sus productos y que con el tiempo se establecieron en las cabeceras de los pueblos vecinos (Tila, Tumbalá, Yajalón).
El funcionamiento de las fincas en manos de extranjeros permaneció hasta finales de la década de 1930, debido al reparto de tierras que se hizo efectivo en todo el país con el gobierno de Lázaro Cárdenas. Sin embargo, la crisis del mercado de café había empezado a azotar desde varios años antes, con la Primera Guerra Mundial, ya que se tuvo que cerrar el comercio con Alemania y gran parte del capital invertido se perdió[8].
La crisis del café y la posterior decadencia de la finca producida por la reforma agraria tuvieron como resultado que los campesinos se iniciaran como productores de café y que algunos comerciantes asentados en los pueblos vecinos tomaran el control de la comercialización del mismo en la región. Ese fue el caso de Yajalón que a partir de entonces se convirtió en un importante centro comercial. Para el pueblo este cambio no sólo significó convertirse en el lugar donde se concentraba parte de la producción de café de los alrededores, sino una nueva forma de vida para sus habitantes, ya que se produjeron transformaciones en las relaciones sociales, económicas y de poder político. El control comercial que estaba en manos de los finqueros de la región comenzó a ser desplazado por comerciantes ladinos que desempeñaban el papel de intermediarios en la compra y venta de café[9], con importantes nexos hacia el mercado mundial. Al mismo tiempo estos comerciantes ladinos llegaron a consolidarse como un grupo caciquil.

Bibliografía
Alejos, José (1994): Mosojäntel. Etnografía del discurso agrarista entre los ch’oles de Chiapas, UNAM, México.
Ch’ol/calzan: identidades étnicas y conflicto agrario en el norte de Chiapas 1914-1940, UNAM, México, 1999.
Artís, Gloria y Manuel Coello (1979): “Indigenismo capitalista en México”. En Historia Sociedad. Segunda época. No 21.
Benjamín, Thomas Louis 1990: Camino a Leviatán, CONACULTA (colección regiones), México.
Blom, Franz (1993): En el lugar de los grandes bosques. (Epistolario 1919-1922 y diarios de dos expediciones). Expedición Tabasco-Chiapas marzo-julio de 1922, CONECULTA, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México.
Charnay, Désiré (1999): “Ciudades y ruinas americanas “en Narraciones Chiapanecas. Viajeros extranjeros en los siglos XVI-XIX, (coord.) Martha Poblet, CONECULTA.
De Vos, Jan 1980: Fray Pedro Lorenzo de la Nada. Misionero de Chiapas y Tabasco, Chilón, Chiapas: El autor.
Fray Pedro Piñeiro (1985): Boletín de archivo diocesano, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México.
López R., Yasmina (2004): El café en Yajalón: cambio social en una región cafetalera, Tesis de Licenciatura en Antropología Social, UNACH, Chiapas, México.
Roseberry, William (1994): “Cuestiones agrarias y campos sociales” en Las disputas por el México rural, COLMICH, México.
Sthepens, John (1989): Incidentes de viaje en Chiapas, Porrúa, México.
Viqueira, Juan Pedro (2002): Encrucijadas Chiapanecas. Tiempo de memoria, Tus Quets (edits.), México.
Wallerstein, Immanuel: “Entrevista a Immanuel Wallerstein1: Sistema-Mundo y Movimientos Sociales, lo que viene…” www.infoamerica.org/documentos_pdf/wallerstein2.pdf, 3/10/2006.

[1] Wallerstein: 2006.
[2] Roseberry: 1994: 16.
[3] Ver Alejos José: Mosojäntel. Etnografía del discurso agrarista entre los Ch’oles de Chiapas y Ch’ol /caxlan: identidades étnicas y conflicto agrario en el norte de Chiapas 1914-1940.
[4] Incidentes de viaje en Chiapas de John Loyd Stephens y Ciudades y ruinas americanas de Désiré Charnay.
[5] En este sentido, Viqueira señala que a finales del siglo XVI esta población y otros pueblos de las Montañas Zendales, tuvieron que “incursionar en la producción para el mercado, seguramente alentados o presionados por las autoridades españolas”, quienes exigían el pago de tributos. Yajalón producía cerdos que eran comprados por comerciantes de Cuxtitali y vendidos en San Cristóbal. Viqueira: 2002:149.
[6] Fray Pedro Piñeiro, Boletín del Archivo Diocesano: 1985: 37.
[7] Ver Manuel Coello y Gloria Artís: “Indigenismo capitalista en México”. En Historia y Sociedad, 1979.
[8] Blom, Franz: 1993: 232.
[9] Es importante señalar que algunos de estos finqueros que se establecieron en el pueblo también eran comerciantes de café y mantuvieron un lugar importante dentro de la sociedad.

Saturday, September 30, 2006


LA CONSTRUCCIÓN TEÓRICA EN ANTROPOLOGÍA

La construcción teórica del estudio antropológico se ha enriquecido constantemente a través de nuevas formas de abordar los temas, incluso tomando en cuenta otras disciplinas de las Ciencias Sociales.
En un primer momento, el método etnográfico propuesto por Malinowski sirvió como punto de partida en la construcción de teorías antropológicas. Claro está que dicho método fue criticado por ser cientificista, ya que limitaba la visión en los estudios. Aunque la etnografía aún es la base del trabajo antropológico ésta se ha reformulado, ya no se utiliza para la simple descripción, sino que a través de esa descripción se puede llegar a un análisis más profundo de la realidad. Además, se comienza a tomar en cuenta al "otro", a "la persona", ya no se trata sólo de lo que el científico social pueda interpretar, sino más bien de darle voz al "otro" para que pueda expresar su opinión acerca de su realidad (Jacorzinski, Geertz).
En este sentido, Benkler nos introduce a una nueva forma de interacción entre los individuos, en la que de manera particular no sólo se pueda generar conocimiento que ayude a la construcción teórica, sino también que éste pueda ser enriquecido por los demás que comparten el amplio espacio dentro de la red.
Con Wallerstein no sólo seguimos viendo las conexiones entre lo local y lo global
[1] como parte de su análisis del sistema mundo, sino que nos dice que para entender dichas conexiones es necesario incluir la periodización histórica. Creo que esta forma de realizar los estudios en las Ciencias Sociales nos lleva a entender mejor la realidad social. Ya no sólo se trata de describir, sino más bien de analizar un aspecto de la realidad social, pero tomando en cuenta al “otro” y cómo éste de manera individual o colectiva está conectado a través de una red de relaciones sociales, económicas, políticas, culturales con espacios más amplios, en los que puede incidir de manera fundamental en un momento histórico determinado. Con base en el contexto histórico social y la perspectiva del sistema mundo, podemos ver que lo que pasa a nivel local es un efecto de los cambios en la composición global provocado por una serie de eventos significativos en la economía capitalista mundial, aunque dichos efectos tendrán sus propias características en el ámbito local de acuerdo a las condiciones de recepción de esas fuerzas.


Jacorzynski, W (2004) Crepúsculo de los ídolos en la antropología social. México, Miguel Angel Porrua – CIESAS.
Geertz, C. (2000) La Interpretación de la Cultura. Barcelona: Gedisa.
Benkler. Yochai.
The Wealth of Networks. New Haven, CT: Yale University Press.
Wallerstein. Análisis del Sistema-Mundo. (2005 [2004]) Siglo XXI.
Wolf, Eric:(1987[1982]) “Introducción” en Europa y la gente sin historia, F.C.E., México.


[1] Wolf también nos habla en este sentido cuando dice que: “<…>el mundo de la humanidad constituye un total de procesos múltiples interconectados y que los empeños por descomponer en sus partes a esta totalidad, que luego no pueden rearmarla, falsean la realidad. Conceptos tales como ‘nación’, ‘sociedad’ y ‘cultura’ designan porciones y pueden llevarnos a convertir nombres en cosas. Sólo entendiendo estos nombres como hatos de relaciones y colocándolos de nuevo en el terreno del que fueron abstraídos, podremos esperar evitar inferencias engañosas y acrecentar nuestra comprensión” (Wolf:1987:1).

Friday, September 22, 2006

La "persona" como ser social
La cuestión de centrar el análisis en "la persona", el "Otro" por parte de los posmodernistas, mejoró por mucho la forma de estudio antropológico realizado hasta ese momento.
Como sabemos Clifford Geertz fue uno de los primeros en fijar esta postura a través de su libro "La interpretación de las culturas" y a partir de ahí es retomado por una serie de antropólogos, entre ellos Jacorzinski, que no sólo se limitan a estudiar al "Otro" sino que algunos destacan la importancia de darles voz, lo que enriquece aún más la información (James Clifford, Batjín, entre otros).
El hecho de poner la atención en "la(s) persona(s)" no quiere decir que se le aisle para su estudio, sino más bien se le ubica en el contexto social más amplio conectado a través de relaciones sociales que permite conocer mejor su acción personal dentro de una acción colectiva.
Teniendo en cuenta lo anterior, considero que la postura de Benkler acerca de la acción que toma una persona dentro de una acción colectiva para la producción de un nuevo conocimiento ,en este caso en el Internet, se va a ver reflejada por el interés y la posición que ésta tenga en la red, es decir, si pertenece a alguna empresa o si es independiente de ellas.
El autor dice que puede haber dos formas de motivación para que una persona colabore en la producción de conocimiento en la red, ya sea con fines de lucro o también puede tratarse de una colaboración desinteresada en beneficio de la comunidad.
El hecho es que ¿hasta dónde podemos creer en una acción desinteresada, "altruista" de las personas? No es tan claro saberlo, ya que por un lado, en la sociedad existe la idea del intercambio como ya se refería Marcel Mauss (dar-recibir-dar), pero por otro lado, no quiere decir que dicho intercambio siempre se haga de manera consciente, con la intención de que una persona se vuelva egoísta y que sólo dé en relación de lo que recibe.
Creo más bien que sí hay un intercambio, en el que una persona ayuda a generar otro tipo de conocimiento a través de la red y la recompensa que espera obtener sea, en algunos casos, el hecho de saber que la información que presenta será útil a la comunidad.

Thursday, September 14, 2006

La etnografía como método dentro de las Ciencias Sociales
La propuesta de Jacorzynski acerca de que la cultura tradicional es obsoleta, se refiere más bien a la forma en que Malinowski la entendía, porque como bien señala "las comunidades y personalidades son múltiples", (yo incluiría) plurales, conectadas entre sí a través de una amplia red de relaciones lo que hace difícil concebir una frontera fija entre las culturas. Además, la forma tradicional de hacer el trabajo etnográfico limita, en buena medida, la visión de las culturas, tal como lo podemos ver en los Argonautas del Pacífico.
Es necesario resaltar que, a pesar de las críticas que se le puedan hacer al trabajo de Malinowski, una parte fundamental para el estudio antropológico es el método etnográfico. Éste, al igual que otros métodos, ha generado una serie de discusiones en torno a su uso y aplicación dentro de las Ciencias Sociales; sin embargo aún hoy en día continúa siendo una herramienta indispensable para la investigación, el cual se ha ido enriqueciendo y adecuando a las necesidades actuales.
Ahora ya no se utiliza para la simple recolección de datos, sino más bien para profundizar en el análisis de una realidad local que nos permita ver su complejidad, así como su relación con un panorama más amplio.

Friday, September 08, 2006

La Antropología como ciencia y el papel del antropólogo dentro de la sociedad.

Como ya sabemos la antropología es una ciencia relativamente joven, ya que su creación como tal fue aproximadamente a principios del siglo XX. A pesar de ello, ésta es cada vez más significativa dentro de las ciencias sociales.
Las aportaciones hechas por los científicos sociales a lo largo de este tiempo, a través de nuevas formas de investigación, han producido cambios y transformaciones fundamentales en los preceptos teórico-metodológicos, enriqueciendo de manera continua a esta disciplina.
Dentro de estos cambios y transformaciones la postura teórica del antropólogo también ha variado, yendo desde el objetivismo radical hacia la hermenéutica como del evolucionismo hacia el posmodernismo (incluyendo las demás corrientes). Es preciso dejar en claro que no necesariamente tuvo que pasar por todas estas.
En el caso de la antropología en México, la posición que han tomado los antropólogos dentro de la sociedad no sólo tiene que ver con las corrientes que son de su interés, sino también con el contexto histórico en el que se han encuentrado. Es así como hemos visto que a mediados de la década de 1950 se caracterizaban por su activa participación dentro de los programas gubernamentales en los que se pretendía integrar al "otro, el indio" a la nación. Para 1970, con la nueva generación de antropólogos marxistas su postura cambia. Ahora ya no legitiman los programas gubernamentales, sino más bien los cuestionan y comienza una etapa de paternalismo hacia el indígena (tanto por parte del gobierno, como de los antropólogos), muy probablemente de manera inconsciente.
Actualmente, para muchos de los antropólogos (sobre todo quienes tenemos poca experiencia) la postura que debemos tomar como profesionales dentro de la sociedad se hace a veces confusa, quizás debido a esta historia reciente dentro de la disciplina en el país. Aunque algunos consideran que el científico social, particularmente el antropólogo, debe tener una participación activista, creo que no necesariamente deber ser así, ya que podemos caer en una postura prejuiciada y limitar nuestra visión. Es por eso que comparto más la idea de ser un científico social que promueva la investigación a través de estudios antropológicos sin perder de vista la perspectiva humana.